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Los problemas en la traducción profesional del chino al inglés pueden ser importantes. Ambos idiomas presentan diferencias que pueden complicar la interpretación de textos o discursos. Hay que conocer a fondo la gramática y fonética de ambas lenguas para realizar el trabajo. Para facilitar el camino, desde Online Traductores vamos a hacer un repaso a los principales contratiempos.

Los problemas más destacados

El chino es uno de los lenguajes más antiguos de la historia y el más hablado en la actualidad. Por su lado, el inglés es la lengua franca del mundo contemporáneo, la cual permite que personas de diferentes países se comuniquen con facilidad. Ante esta realidad, es normal que se busque traducir todo tipo de textos o grabaciones de voz de idioma asiático al occidental. Estos son los principales problemas que se pueden encontrar.

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Complejidad gramática

La primera dificultad que planea la traducción al chino es la falta de una forma singular o plural; a lo que hay que añadir que carece de conjugación verbal para indicar tiempos. Estos obstáculos pueden truncar una traducción con facilidad, por lo que es necesario recurrir al contexto y al mensaje que se quiere transmitir. Tal peculiaridad le añade un extra de dificultad tanto a la interpretación como a la traducción final, lo que exige conocer a fondo el lenguaje asiático y tener mucha práctica.

Construcción de las oraciones

El chino posee dos tipos de oraciones: simples y complejas. La primera se compone de sujeto, predicado y un objeto. A la hora de realizar traducciones profesionales al inglés, el predicado no siempre contiene un verbo, ya que a veces se compone de un adjetivo. En cuanto a la segunda, se compone de combinaciones de oraciones simples que pueden resultar tremendamente complicadas si no se presta atención. La práctica del traductor es fundamental para determinar cuándo se enfrenta a una u otra.

El pinyin

El pinyin es el proceso de romanización de los caracteres chinos en función de su pronunciación. La traducción de este término es “sonido de hechizo”. Lo normal es que se haga una traducción directa, la cual facilite tanto la comprensión como la pronunciación. Al fin y al cabo, los estudiantes occidentales no están acostumbrados a manejar un alfabeto basado en caracteres.

Si bien parece muy útil, lo cual es verdad, no por ello deja de presentar problemas. Hay combinaciones de caracteres de difícil traducción al inglés. Por ejemplo, la letra C sonará como un “ts” y la palabra “xi” se suele pronunciar como “see / shee”. Esto último, la pronunciación, es fundamental para no caer en confusiones de palabras, que en ocasiones son muy graves. En pinyin “zhū” puede significar al mismo tiempo cerdo y perla, todo dependerá de cómo se exprese.

Problemas en la traducción del chino

Colocación de los caracteres

Otro aspecto que complica traducir el chino es la dirección de la escritura. Cuando los caracteres expresan pensamientos, se llegan a escribir de diferentes direcciones. Así, es posible encontrar textos de derecha a izquierda, de izquierda a derecha o de arriba a abajo. Esto hace que la traducción puede volverse realmente difícil, sobre todo cuando se combina mandarín con un tipo de escritura lineal.

Por tanto, habrá que tener precaución a la hora de solicitar traducciones y apostar por profesionales que tengan unos conocimientos profundos. La opción idónea es contar con nativos, los cuales comprenden mejor el idioma y pueden conseguir unos resultados más acertados.

En definitiva, los problemas en la traducción del chino al inglés pueden truncar una traducción, razón de peso para cuidar a fondo el tratamiento de los textos o grabaciones. Ambos idiomas han evolucionado a lo largo de siglos con una separación de miles de kilómetros. Sin embargo, es posible conseguir unos resultados satisfactorios con un conocimiento profundo de ambas lenguas.

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