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En la última década, y a raíz de los efectos de la crisis económica en occidente, se ha tenido la posibilidad de ver en primera plana cómo un grupo de países que hasta el momento tenían un papel secundario en la economía global han adquirido un protagonismo considerable al potenciar su industria interna y su balance comercial; son los denominados países emergentes (Brasil, Rusia, India, entre otros). Naciones con una necesidad cada vez mayor de relacionarse con las corporaciones globales que les puedan surtir de recursos naturales, maquinaria, tecnología y productos específicos para la industria, necesarios para el desarrollo local.

Y es ahí donde entran en juego las empresas españolas, que se han lanzado a estructurar negocios con estas nuevas potencias. Son varios los puntos que se deben tener en consideración a la hora de orientar cualquier tipo de operación comercial en países emergentes.

Estudios de mercado en países emergentes

No es fácil vender en países como India o China, pues su idiosincrasia, tendencias y patrón de consumo son muy diferentes a lo que se está acostumbrado a ver en la parte occidental del planeta. De ahí que sea muy importante hacer, antes que nada, un estudio de mercado a pie de calle en el que salgan a relucir las necesidades del mercado objetivo. De hecho, uno de los patrones básicos de la antropología aplicada indica cómo la iconografía y las percepciones cambian bruscamente de comunidad a comunidad, por lo que un análisis semiológico también sería necesario.

Negociaciones

Si ya de por si conseguir clientes “a puerta fría” es una tarea compleja, hacerlo en un país ajeno se convierte en un asunto peliagudo. Ello aún se complica más cuando se habla de países emergentes asiáticos, pues la cultura empresarial es radicalmente diferente y un simple gesto que en España se vería normal podría acabar rompiendo relaciones. De ahí que haya que apoyarse en expertos en la cultura objetivo para lograr buenos resultados.

Contratos

Una vez llegados a un acuerdo, hay que poner mucho énfasis en los contratos a firmar, pues hay varias problemáticas aquí. Por una parte está el asunto de que en estos países el sistema judicial, en caso de tener que recurrir a él, tiende a ser realmente ineficiente en lo que respecta a acuerdos comerciales transfronterizos; y por otra parte, existe la posibilidad de encontrarse con que toda la documentación debe estar también disponible en el idioma oficial del país objetivo, para lo que se necesitará a una empresa de traducción confiable que esté en disposición de hacer traducciones juradas.

Lo mismo sucede con los documentos bancarios, como las cartas de pago y los contratos de líneas de crédito, que tendrán que ser adecuados al español para evitar problemas.

Traducción profesional en certificaciones

No es lo mismo exportar o importar cucharas de plástico que semillas, material militar, petróleo o fármacos, pues las implicaciones de esos productos pueden ser graves para el medio ambiente o la salud de las personas. De ahí que haya que tener la documentación adecuada para presentar a las autoridades de un sitio y otro. Como es obvio, todo debe estar en idiomas reconocidos por ambas partes. Así pues, en este punto también se encuentra la necesidad de una traducción profesional a fin de certificar, de manera oficial, la literalidad del documento.

En definitiva, todo se reduce a conocer el mercado objetivo, a estudiar su cultura para no caer en malos entendidos y, sobre todo, a ser capaz de gestionar un flujo de información; para lo que se requerirá una empresa de traducción fiable y con capacidad de realizar encargos por vía urgente, pues a veces las prisas apremian para cerrar un negocio.

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